La Guardia Civil (SEPRONA) y la Junta de Andalucía clausuran una nave clandestina donde se sumergían huesos y espinazos en peróxido de hidrógeno al 50%, un producto altamente corrosivo que provoca graves quemaduras digestivas
Dos personas (la propietaria de una empresa cárnica y el encargado de la planta) están siendo investigadas en el marco de la ‘Operación Redox’ tras descubrirse un grave entramado de adulteración alimentaria en Benaoján. Según ha informado la Guardia Civil a través del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), los implicados habría utilizado peróxido de hidrógeno industrial concentrado al 50% para blanquear artificialmente huesos y espinazos de cerdo y devolverlos al circuito comercial.
La intervención, realizada de forma conjunta con los servicios de control sanitario de la Junta de Andalucía, ha culminado con la destrucción de 30.530 kilogramos de carne y huesos contaminados y la orden de cierre inmediato de las instalaciones.
Las investigaciones se iniciaron en diciembre de 2025 tras una inspección rutinaria en un recinto que operaba sin ningún tipo de autorización ni licencia. La nave clandestina se encontraba adosada a otra instalación que sí contaba con permisos, una estructura paralela ideada para desviar la producción, someter la carne al proceso químico ilegal y ocultarla antes de su distribución al consumidor.
Durante el registro, los agentes del SEPRONA y los inspectores de Salud hallaron un panorama dantesco y de extrema insalubridad: piezas de carne tiradas directamente sobre el suelo, rodeadas de suciedad y fluidos, y sin ningún tipo de sistema de refrigeración, lo que generó una importante contaminación microbiológica en los productos.
Los análisis técnicos realizados confirmaron la peor de las sospechas: los investigados sumergían los huesos de cerdo en piscinas de peróxido de hidrógeno al 50%, un producto exclusivamente industrial que está tajantemente prohibido en el sector alimentario.
Los informes elaborados por el Grupo de Periciales de la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (UCOMA) de la Guardia Civil y por la propia Consejería de Salud y Consumo de la Junta alertan del altísimo riesgo para la salud humana. Al tratarse de material óseo, la porosidad del hueso absorbe de forma directa la sustancia química, lo que en caso de consumo puede llegar a causar quemaduras graves y daños corrosivos irreversibles en el sistema digestivo.
A los dos investigados se les imputan presuntos delitos contra la salud pública y falsedad en documento privado. Tanto las diligencias practicadas como el atestado policial han sido remitidos a los Servicios Generales-Instrucción del Tribunal de Instancia de Ronda para la depuración de responsabilidades penales.





